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Cámaras lentas


El gran Weegee fotografiado en 1963, a los 64 años y poco antes de morir, por Richard Sadler, una figura importante en la fotografía inglesa. Gran retrato. Dicen que a partir de cierta edad uno se gana la cara que tiene o tiene la cara que se ha ganado. Weegee debe ser la excepción, nació con ella...



Este es Richard Sadler, retratado por Bill Jackson, para su proyecto Biographica, retratos con ambiente. Los hace con una Silvestri de 9x12, respaldo digital, angular, y combinando dos imágenes. Total, 2,5 gigabytes por retrato. No quiero imaginar lo que es trabajar con algo asi. Ninguno de mis ordenadores podría. La rutina es como de hace cien años: tripode, cacharro gigante, exposiciones de uno a cuatro segundos... Empiezo a pensar que la cámara de placas y la lentitud del proceso ayudan a hacer buenos retratos: Alec Soth, Luc Delahaye...

El famoso Weegee, el interesante Bill Jay


Weegee el famoso retratado por Bill Jay en su casa en 1968. De Weegee ya he escrito alguna vez, Bill Jay es un escritor, ensayista y profesor de fotografía más que interesante, que además ha retratado a numerosos fotógrafos. Como se ve en el ejemplo, esto último se le da bastante bien. Parece que tanto mirar ha dejado su huella en la cara y los ojos de Weegee.

Escribir se le da aún mejor y si se necesitara una justificación a la existencia de internet, el que profesores tan lúcidos como Jay puedan tener un sitio en el que recopilar sus dispersos artículos y ensayos sería mas que suficiente.

Además este es uno de los pocos posts con oportunidad que escribo: Ahora mismo se puede ver una expo suya -de Weegee- en la Fundación Telefónica de Madrid... A verla!

Otra maleta con fotos

El New York Times informa de que dos señoras de Indiana compraron en un mercadillo una maleta con 200 imágenes del gran Weegee, una colección en la que hay de todo, fotos conocidas y algunas nuevas, que el museo de arte moderno de Indianapolis se ha apresurado a adquirir.

Muy adecuadamente, las fotos y una colección de cartas y otros documentos, estaban en un arcón tapizado con un estampado tipo zebra. Las cartas eran casi todas banales, pero alguna -un pedido de puros, una carta escrita desde Munich diciendo que la película se iba a retrasar porque llovía todos los días y no podían encontrar dos enanos- daban alguna pista. Las compradoras pensaron que eran fotos familiares y estaban considerando tirarlas a la basura, pero afortunadamente tenían un amigo algo mas inteligente que las dirigió hacia el museo.

Wegee es un tipo admirable, y hasta entrañable, aunque en persona supongo que debía ser difícil tenerle cariño. Inmigrante judío pobre (se llamaba Usher Fellig, usaba lo de Weegee porque pensó que era como se pronunciaba en inglés ouija) podía haber llevado una existencia anónima y difícil, pero tenia grandes dosis de chutzpah -esa cualidad indefinible que combina bravura,insolencia, chulería, desmesura, atrevimiento- que le llevaron a hacerse un hueco en la historia. Como es bien sabido, vivía en un apartamento situado sobre una comisaría, pegado a una radio de policía, llegaba antes que nadie a la escena del crimen y hacía cualquier cosa para conseguir una foto que pudiese vender. Se movía con su pesada Speed Graphic y su enorme flash por cárceles y comisarías como Pedro por su casa, aunque también hacia trabajos normales (inauguraciones, actos políticos, gente en situaciones normales, hasta la opera y el teatro). Tenia aversión al día -los que trabajan de día son gilipollas, dejó dicho- y exprimía hasta el ultimo céntimo sus habilidades. Hacia, por ejemplo, fotos callejeras, como la de estos niños, las imprimía en el papel mas contrastado que encontraba para que salieran las caras bien blancas y se las vendía a la familia. "A mis clientes, italianos, puertorriqueños, latinos, les gustan sus niños bien blancos".

Desde luego sabia dar al cliente lo que quería: sangre, vísceras, incluso imágenes ñoñas. Y era un fotógrafo de primera que usaba muy bien las herramientas de que disponía. Su receta para una buena foto de prensa (f8 y estar allí) sigue siendo infalible, y su uso imaginativo de los avances del medio, un rasgo a imitar. Recuerdo, por ejemplo, sus extrañas imágenes infrarrojas, técnica que utilizaba para hacer fotos de las parejas que retozaban de noche en las playas de Coney Island o los espectadores de los cines.






Wegee the famous, como sellaba sus fotos, se hubiese hecho multimillonario empleando una mínima parte de sus habilidades en el marketing de cualquier negocio en aquella América de posguerra. Supongo que solo la fotografía le permitía explorar zonas oscuras y satisfacer otras ambiciones.

Es raro que aparezcan imágenes perdidas suyas, su compañera cedió a su muerte su colección de negativos y copias al International Center of Photography de Cornell Capa. Pero lo que mas me intriga de esta historia de la maleta con rayas de zebra es lo mas simple: ¿cómo puede alguien pensar que imágenes como estas son instantáneas familiares? ¿Como será su familia?
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